CUANDO DEJAR IR ES LA ÚNICA SOLUCIÓN
- Feb 10
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Las historias de amor sobre este mundo son diversas. Las hay exitosas, las hay amargas, hay historias duraderas y otras pasajeras, pero lo más importante es que las hay. El día de hoy mientras revisaba los mensajes de este blog encontré uno que me llamó la atención. El mensaje era de una mujer que respondía a mi post de Sanando al casi algo, y me contaba que había tenido una experiencia sentimental con un hombre comprometido con otra mujer y con quien ella había empezado un romance.
Me contaba que la relación duró únicamente un mes, pero en ese mes llegó a sentir ilusión y porqué no, enamoramiento. Sin embargo, me contaba que los fines de semana y los días festivos cuando no podía ver a este hombre, se volvían una completa tortura. Tardes esperando recibir un mensaje suyo, noches en vela pensando que no se sentía bien con la situación, desayunos en los cuáles decidía dejar todo y empezar nuevamente. Cuando finalmente este hombre escribía, ella no hacía más que contestar con un crudo mensaje que decía "si no tienes tiempo para mí, déjame en paz". Así transcurrió un mes en el cual, la dicotomía entre amar y odiar rompían su corazón y porque no, lastimaban también el corazón de él.
Mi sugerencia a esta persona si lee este post viene desde un lugar de amor, empatía y respeto. No conozco por qué motivo ella decidió enamorarse de un hombre comprometido y no voy por el lado de la moralidad, de que si hizo bien o mal en entrar en esta situación. Lo único que puedo decir, es que la vida es misteriosa y muchas veces nos lleva por caminos que negamos, por caminos por los que pensamos que nunca andaríamos y por este motivo, digo yo, hay que aprender a ser humildes con la vida.
Una vez más puedo decir que aunque de verdad queremos que las cosas sucedan como en nuestra cabeza, no siempre es así, de hecho las estadísticas hablan de valores numéricos muy bajos de posibilidad que relaciones de este tipo prosperen. Aún y cuando abrir los ojos sea doloroso no hay más remedio que hacerlo, pues si no, estamos destinadas a sufrir por una situación que no le hace bien a nadie. Hay ocasiones en la vida en las cuales, cuidar de nosotras mismas es mucho más importante que cuidar del bienestar de las demás personas, sobre todo cuando esas personas son adultas y saben cuidarse ellos mismos.
Dejar ir personas, situaciones y lugares donde sabemos que no nos quieren es un acto de amor hacia nosotras mismas, y sí duele, claro que duele porque quisiéramos que nuestras expectativas se cumplan, pero créeme cuando te digo que es más doloroso quedarnos allí, pues el dolor que viviremos en estas situaciones no hace más que prolongarse en el tiempo. La vida no es eterna, no debemos actuar como si tuviéramos tiempo ilimitado sobre el planeta.
Finalmente quiero expresar que pocas cosas en esta vida son definitivas, es decir, el dolor que hoy siente esta persona también pasará y recordar eso es importante. No debemos aferrarnos a alguien que demuestra que no es para nosotras. Dejarle ir desde un lugar de amor es un acto de valentía, pues estamos acostumbrados a terminar relaciones desde el conflicto; yo digo que no siempre lo que hacen todas las personas es lo correcto. Así como el agua de un río fluye por su camino de piedra, así debemos permitir que los sentimientos de angustia por estos amores imposibles fluyan. "Esto también pasará" decían los sabios de oriente hace más de 1000 años, y confío en que es totalmente cierto.


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