EL PODER DE LA EMPATÍA
- Feb 10
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A breves rasgos la palabra empatía se define como la cualidad de ponernos en los zapatos de otra persona. La Real academia de la lengua (2001) define la empatía cómo la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro. Sea cual fuere su definición, está claro que esta cualidad permite a los individuos conectar con las emociones o situaciones de otra personas y les permite compartir momentos, ya sea de alegría, angustia, dolor o felicidad.
Dice la literatura que la empatía es un componente intrínseco de la inteligencia emocional y más allá de ello, pienso yo que la empatía se convierte en el pilar fundamental de las relaciones interpersonales ya que, a través de la comprensión y la solidaridad, podemos apoyar, sobre todo en las dificultades a nuestra pareja, a nuestros hermanos, a un hijo, un amigo o a cualquier persona que requiera nuestra ayuda en esos momentos.
Aterrizando estos conceptos a la realidad, me gustaría mencionar que actualmente me encuentro en una situación en la cual no he tenido más opción que practicar este concepto de ponerme en la piel de alguien más. Hace ya tres años tuve la mala fortuna de perder a mis padres por motivo de la pandemia que azotó a la humanidad en 2021. El Covid fue el Caronte responsable de llevarse a mis padres de este mundo y aunque el tiempo ha pasado y ya no puedo conectar demasiado con esos sentimientos de angustia que un día me invadieron, si puedo recordar lo difícil que fue aceptar la pérdida de quienes un día, me dieron la vida.
Un amigo muy querido acaba de perder a su padre hace tres días. Desconozco cómo se dieron las cosas y cuál era su estado de salud, pero entiendo que no importa la edad que tenga el ser amado, su partida es siempre dolorosa. Alguna vez una persona me dijo que no importa a qué edad perdemos a nuestros padres, la palabra huérfano no tiene ubicación espacial ni temporal, es sencillamente perder el cobijo de nuestros padres, por lo menos de manera temporal hasta volver a encontrarnos.
Una de mis autoras favoritas, la doctora Elisabeth Kübler Ross, habla de la naturaleza de la pérdida de nuestros seres amados y menciona que: La realidad es que llorarás para siempre. No "superarás" la pérdida de un ser querido; aprenderás a vivir con ello. Te sanarás y reconstruirás alrededor de la pérdida que has sufrido. Volverás a estar completo, pero nunca serás el mismo. Tampoco deberías ser el mismo ni querrás serlo, porque la muerte no es más que una gran maestra. En mi propia experiencia puedo decir que efectivamente no volvemos a ser los mismos después de un gran dolor y no deberíamos serlo, se puede aprovechar las experiencias negativas que la vida nos ofrece para subir un escalón más en el camino del auto conocimiento.
Finalmente me gustaría mencionar que el amigo por quien he sentido el poder de la empatía es una persona fuerte y resiliente, estoy segura que con el tiempo superará este acontecimiento adverso y será una mejor persona. Permitámonos sentir el dolor, vivir el duelo, conectemos con nuestras emociones pues ellas son el río de la sabiduría que nos llevan al océano que queremos ser.


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