EL PROBLEMA CON EL NARCISISMO
- Feb 10
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El mito cuenta la historia de Narciso, un joven en apariencia hermoso pero con un corazón poco agradable. Se comenta que cuando Narciso miró su reflejo en el agua se enamoró tanto de él que no pudo alejarse de la orilla y murió allí mismo de mengua, hambre y abandono.
En tiempos contemporáneos, el psicólogo Havelock Ellis utilizó la palabra narcisismo por primera vez en el año 1898 para describir un trastorno que poseen ciertos individuos quienes creen poseer cierta superioridad frente a sus semejantes.
Se han oído historias terribles de hombres y mujeres, niños y niñas que han tenido la desgracia de nacer en hogares con padres o madres narcisistas. En estos casos las heridas que poseen estas personas no son solamente físicas, pues sí, muchos narcisistas además de infligir dolor físico a sus más cercanos, provocan también heridas emocionales que se quedan grabadas en el alma.
Conozco la historia de una pequeña niña que fue vendida a su captor cuando ella tenía tan solo 10 años de edad. Vino a una ciudad mas grande que la suya y en su nueva casa vivía un hombre 35 años mayor que ella. La primera semana este hombre trató de ganarse su confianza y cuando hubo empezado la segunda, empezó lo que yo llamo la peor de las torturas. Así transcurrieron 28 años de su vida; de esa historia se llevó únicamente 5 hijos, una pobreza enorme, depresión para sí misma y para sus hijos y heridas emocionales que jamás se curaron.
El narcisista de aquella historia terminó su vida rodeado de sus hijos quienes lo cuidaron hasta el día en que cerró sus ojos y los homenajes después de su muerte no fueron pocos. Aquella niña que fue vendida terminó su vida en un hospital, lejos de los hijos que la amaban, una enfermedad se llevó su humanidad y jamás recibió la justicia que merecía.
Ahora, si hablamos de relaciones de pareja con personas narcisistas, habrían tantas historias como estrellas en el cielo. Sin embargo narraré una historia que conozco bien y que espero sirva de guía para comprender que muchas veces no son solamente celos, no es amor, no es cuidado, muchas de las veces es posesión, es control, es sentirse superior a la pareja.
Una joven estudiante universitaria conoce a un supuesto político. Él la invita a salir con la mentira de que tratarán asuntos políticos, ella acepta, se corta ese día el cabello porque ella así lo quería. Cuando salen el la lleva a su habitación, le quita la ropa, se aprovecha de ella y de su ingenuidad y le culpa de ser responsable de los hechos pues, de no haberse cortado el cabello no se vería linda y entonces él no se habría aprovechado de ella.
De esa manera comenzaron 7 años de continua tortura, 7 años viviendo con un mounstro quien la hizo prisionera. Fueron años de violencia, años de maltrato psicológico hasta el punto que ella creyó no valer nada y que merecía todo lo que le sucedía. De esa relación se llevó una niña quien fue su dulce compañera, se llevó además el temor a volver a confiar, se llevó miles de lágrimas y noches en vela, pero sobre todo se llevó la lección de saber que siempre se puede salir de una situación que parece imposible de dejar.
El problema con el narcisismo radica en que la mayoría de los casos esta enfermedad no se detecta, se confunde con orgullo, se confunde con maldad, y si bien es cierto si lo es, pero esta maldad se prolonga en el tiempo y no tiene fin si no le ponemos un punto final. Vivir una relación así puede llevar a las personas a la locura, al suicidio, a la depresión y a cometer errores que de otra manera no cometeríamos.
No se debe juzgar a las personas por haber caído en las garras del "mounstro" pues no se debe culpar a la víctima de lo que le sucede. Es mejor comprender que muchas veces no crecemos con las herramientas emocionales que nos permitan mirar la realidad como realmente es, sin ilusiones.
Salir de este tipo de relaciones es una guerra ganada, es como el resurgir del ave fénix, es como si la pupa se convirtiera en mariposa y extendiera sus alas para poder volar lejos, lejos del depredador.
Créeme cuando te digo que si se puede salir, al inicio duele, pero este dolor solamente marca el inicio de un nuevo comienzo.


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