LA ESCUELA DE LA VIDA
- Feb 10
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Dicen que la vida física sobre este mundo es una escuela para almas. Dicen que venimos al mundo a aprender, y que si no aprendemos la lección, esta se repetirá una y otra vez. Dicen que hay personas que tropezamos varias veces con la misma piedra.
En esta ocasión, escribo estas palabras atravesando un momento muy vulnerable de mi vida. Estoy pasando por una ruptura sentimental que me está costando mucho. El hombre al que amé, no me amó de regreso y siento que me cambió por otra persona. Ahora mismo me siento utilizada por este ser, a quien lejos de guardarle rencor, sigo queriendo y extrañando. Pero esta relación solo trajo veneno a mi vida y si soy el recipiente, seguro terminaré quemándome más de lo que ya estoy ahora.
Dice mi terapeuta que las cosas que he vivido, que las relaciones insanas que he llevado son un escalón más en esta escuela de aprendizaje. Y he de ser sincera diciendo que el hábito de agradar a las personas que no me eligen me ha perseguido durante años. Empezó en mi infancia, en mi niñez y en mi juventud. Siempre quise agradar a mi madre, yo la amaba profundamente y quería que ella fuera feliz. Le di todo mi amor, mi dinero y mis abrazos, pero siento yo que nunca fue suficiente.
En mis relaciones de pareja escogí siempre a quien no me escogió. Al inicio de las relaciones se veía interés, pero poco a poco disminuía y yo, en lugar de alejarme me aferraba más, para que me quieran, para que me elijan, para encontrar mi valor a través de los ojos de otras personas.
En esta escuela llamada vida he decidido cambiar mi propia narrativa. Dejar de elegir a quien no me elige se convirtió en mi máxima. Siento que ya ha sido suficiente, y además ya ha sido suficiente albergar esperanzas inútiles que solo me han acarreado sufrimiento. Esperar que regresen luego de irse, esperar que vean mi valor en la distancia, esperar que un día todo cambie a pesar de que ya se vio que no será así.
No tengo el tiempo ilimitado sobre esta tierra, no lo tengo como no lo tiene nadie. Y gracias a un evento que me ocurrió el día de ayer tomé la decisión de dejar de perseguir a quien solo huye de mi amor. Agradezco, aún con dolor, a ese hombre que se fue, que no me llamó, que no contestó mi llamada, que no me escribió el mensaje, pues la ilusión seguía viva y con ese silencio absoluto, pudo matar la esperanza. A este maestro, a este hombre le dejo ir con amor, le deseo su felicidad, le deseo el éxito venidero y le agradezco por enseñarme que no todas las personas son merecedoras de nuestros esfuerzos.
Este post me lo dedico a mi misma, a mi versión del pasado hasta el día de hoy, a esta mujer llena de amor y de errores, que si bien ya ha llorado suficiente en sus 34 años, hoy elige ser feliz nuevamente. Este post te lo dedico a ti, mi querida Luna Cornalina.


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